En este retal de cajita, entre folios con café y servilletas rotas, está mi vida.


«En la vida los hombres no se preocupan de hacer el bien,
sino de poder llamar "suyas" al mayor número de cosas
».

Lev N. Tolstoi, Jolstomer


«Caminaba distraída por el sol caliente. Ensimismada, miraba pero no veía. Iba pensando en cosas que olvidó para siempre cuando recibió aquel rápido, intenso y penetrante golpe seco en su mejilla seguido por un tremendo calor, una hinchazón instantánea y un pitido insoportable en el oídoLa primera vez que Rebeca se encontró con el diablo acababa de cumplir 6 añosA mí me parece que mirar a la persiana es como buscar el sentido de la vida: primero lo atisbas borroso, después más claro pero cambia y vuelve a ser borroso, al rato está claro, pero más tarde borroso y,  si paso mucho tiempo mirándolo así, sin pestañear, los ojos no lo aguantan y me lloran solosVen aquí, Gloria. Acércate mi vida.- Mi propósito para el próximo año, sin duda, es matarteEl 13 de noviembre de 1977, la vida de Sara cobró sentido para siempreEl doctor me escuchó con atención. Cuando acabé se echó hacia atrás, se frotó la barbilla con una mano, apuntó algunas cosas que no acerté a descifrar y, mirándome fijamente me preguntó:-Entonces, ¿dice usted que quiere operarse para parecerse a…?-Un espejo- dije yo.-Un espejo…- repitió él.-¿Algún problema?- me preocupé yo.-Sí, un espejo: ¿de mano o de pié?- contestó élOtra prostituta me atacaba, esta vez a traición, por la espalda. En La Habana la puta es tan abundante que el pecado ya no es pecado y, si no se peca, no se desea.............................»